Os aconsejo leerlo entero porque el relato es apasionante.
12/03/2008 Destino: Paris. TUS ALAS
Por fin suena el despertador de tan esperado día, confirmados los vuelos y el hotel para todos casi con emergencia por el poco tiempo de preaviso. En marcha, maletas, aeropuerto: 1-2-3-4-5-6-7-8-9. Estamos todos: rumbo a París.
Paco Deat volaba por primera vez y lo paso un poco mal en el despegue y hasta que se acostumbró a la altitud. Black Lord controlaba sus fobias. Yo aún no reaccionaba por el sueño… Volando entre nubes hacia la ilusión de un concierto tenebroso en la Ciudad de la Luz.
Encontré un texto de Baudelaire que leí con Eva durante el vuelo:
El Crepúsculo de la Tarde - De Spleen de París
Por CHARLES BAUDELAIRE
Traducción de Nydia Lamarque 1º edición, 1961, México, Editorial Aguilar.
Cae la tarde. Un gran apaciguamiento se produce en los pobres espíritus fatigados por la labor de la jornada, y sus pensamientos toman ahora los colores tiernos e indecisos del crepúsculo.No obstante, desde lo alto de la montaña, a través de los transparentes vapores de la tarde, llega hasta mi balcón un gran aullido compuesto por una cantidad de gritos discordantes, que el espacio transforma en una lúgubre armonía como la de la marca creciente o la de la tempestad que se despierta.
¿Quiénes son los infortunados a los que la tarde no calma y que, como los búhos, toman la venida de la noche por la señal del aquelarre? Este siniestro ulular nos llega del negro hospicio posado en la montaña; y por la tarde, mientras fumo y contemplo el reposo del inmenso valle donde cada ventana dice: “Aquí reina la paz; aquí se gozan las dichas familiares”, puedo yo, cuando el viento sopla de ese lado, mecer mi pensamiento atónito en esa imitación de las armonías del infierno.
El crepúsculo excita a los locos. Me acuerdo de haber tenido dos amigos a quienes el crepúsculo enfermaba. Uno olvidaba entonces todas las relaciones de amistad y cortesía, y maltrataba como un salvaje a cualquiera que se le acercara. Yo lo vi arrojar a la cabeza de un maître d’ hôtel un pollo excelente, en el que creía encontrar no sé qué insultante jeroglífico. La tarde, precursora de las voluptuosidades profundas, le estropeaba las cosas más suculentas.El otro, un ambicioso fracasado, volvíase, a medida que la luz menguaba, más agrio, más sombrío, más incómodo. Indulgente y sociable aun durante el día, era implacable al atardecer, pues su manía crepuscular se manifestaba rabiosamente no sólo a expensas de los demás, sino también a expensas de sí mismo.
El primero murió loco, incapaz de reconocer a su mujer y a su hijo; el segundo lleva dentro de sí la inquietud de un malestar perpetuo y, aunque se viera gratificado con todos los honores que pueden conferir las repúblicas y los príncipes, creo que el crepúsculo seguiría encendiendo en él la quemante codicia de imaginarias distinciones. La noche, que insuflaba sus tinieblas dentro de aquel espíritu, ilumina el mío, y aunque no sea raro ver que la misma causa engendra dos efectos contrarios, esto me intriga siempre y despierta en mí algo como una alarma.¡Oh, noche! ¡Oh refrescantes tinieblas! ¡Ustedes son para mí la señal de una fiesta íntima, Ustedes son la liberación de la angustia! ¡En la soledad de las llanuras, en los laberintos pétreos de una capital, centelleo de estrellas, explosión de reverberos, son los fuegos artificiales de la diosa Libertad!
¡Crepúsculo, qué dulce y tierno eres! Las rosadas lumbres que perduran en el horizonte como la agonía del día bajo la opresión victoriosa de su noche, las luces de los candelabros que manchan con un rojo opaco las postreras glorias del poniente, las pesadas colgaduras que una mano invisible corre desde las profundidades del oriente, imitan todos los complicados sentimientos que se disputan el alma del hombre en las horas solemnes de la vida.También se las podría comparar con esos extraños trajes de bailarina, en los que una gasa transparente y sombría deja entrever los amortiguados esplendores de una falda rutilante, como bajo el negro presente se trasluce el delicioso pasado; y las vacilantes estrellas de oro y plata que la realzan, representan los fuegos de la fantasía que sólo arden bien bajo el profundo luto de la Noche.
12/03/2008 NU EVE en Paris. Un día INTENSO
Llegamos y Oscar nos condujo con maestria a ocupar las habitaciones.Comida turca para renovar las fuerzas.Al lado del Teatro Le Temple, que me recordó al Teatro de Armand el Vampiro, bajo una escalera con forma de escargot se encontraba la Sala Gibus.

Nu Eve realizó la prueba de sonido en un oscuro lugar donde 40 años de noches parisinas nos acompañaban en ese frío mediodía.

Todo quedó preparado para la actuación y nos marchamos a visitar la ciudad. Tres paradas en un memorable tour:
1ª Estación: Cementerio de Pere Lachaisse. MEMENTO.Accedimos en busca de la tumba de Jim Morrison tras Rubén que nos condujo a un lugar inquietante. Rodeados de célebres difuntos y otros anónimos, en su mayoria, y quizás más cercanos. Un paseo entre esculturas, arquitectura funeraria y fantasmas.
Una agradable pareja francesa a la que preguntamos por la 14ª División nos facilitó un plano del lugar que nos aproximó bastante. Una vez cerca no sabíamos que camino seguir… Una dudas que quedaron resueltas enseguida: - Pardon, sil vous plait? Jim Morrison? No hacía falta la traducción porque nuestro interlocutor era todo un caballero español que, sonriendo, nos señaló el escondido sendero.
JIM DOUGLAS MORRISON * 1943 -1971 * KATA TON AIMONA EAYTOY. Ciertamente el lugar tiene su mágia. Sin estatua, sin velas, solo una pequeña lápida con flores, los restos de Jim son velados día tras día por todos los que aún le aman. Un gato nos míraba desde otra tumba, quizás su espíritu reencarnado, vigilandonos, escuchando su melodía en un reproductor de mp3 y oliendo el cannabis que alguien fumaba en su honor. Extraños homenajes a un difunto que vivirá siempre a través de su mayor legado: su música y su poesía.
De regreso a la calle, emociones encontradas, baños púbicos y expectación por llegar al corazón de París.2ª Estación: Ille de France. ELEVATIO.
Buscando la suerte y contando los minutos paramos justo al lado del Sena, donde PARIS se escribe con mayúsculas y una isla en un río da nombre a un país.

A lo lejos divisaba las dos torres de mi más preciado botín en esta travesía… Notre Dame de París.

Nuestra Señora de las catedrales, gótica y hermosa, en su exterior de gárgolas y arbotantes, en sus dos torres, en su magnifica fachada con el Juicio Final y en su seno lleno de vidrieras que anhelaba contemplar.

Tras la puerta, los ojos acostumbrandose a la semioscuridad y sin aliento, se ergía ante nosotros majestuosa la nave central, elevándose hasta el cielo, esbelta y gótica en estado puro. Rodeamosla comentando con Isra historias de otras épocas. Con esa lúz tamizada por tantas escenas y colores, al son de bellísimos cánticos religiosos, avanzamos sobrecogidos.
Sus enormes rosetones filtraban íntimamente el sol de ese atardecer invernal. Y al fondo su ábside, apuntado, señalando a través de tantos siglos, el camino hacía la salvación. Siento un escalofrío mientras pienso en su etérea arquitectura y en el trabajo de tantos hombres para levantar un templo en honor de una mujer.

Al salir vuelta a la realidad con un café au lait, crepes y algún souvenir.

Seguimos hacia el Sena en un paseo ligero para no congelarnos por el frío y por las vistas que nos paralizaban allí donde mirásemos y la ciudad de la luz nos regaló una preciosa puesta de sol. Tras caminar un poco más decidimos marchar a por nuestro último objetivo.
3ª Estación: Torre Eifel. SPACIO.
Caía la noche estabamos cada vez mas cerca de la esperada Torre, ya iluminada, que Almudena, a mi lado y con una sonrisa en sus ojos, no perdía de vista. Conduciendo a lo largo del Louvre y un poco más allá, siguiendo su luz que como un faro nos guíaba, encontramos el camino. Tanto era nuestro empeño y nuestro deseo de verla que conseguimos llegar a una calle sin salida, a sus mismos pies, en una zona solitaria y oscura, para contemplar por fín la obra maestra del hierro y la era industrial. Un poco más arriba cuarto creciente en la Luna.Al poco de llegar, a eso de las 8:00 de la tarde, la Torre Eifel se iluminó más aún con multitud de estrellitas y destellos. Se escuchó un ¡Ohhh! de la multitud que, al otro lado, en el Campo de Marte y esperando para subir, nos acompañaba en ese espacio y ese sublime momento. Poco después nos marchamos cansados, satisfechos y extasiados, dando por clausurado nuesto tour.
12/03/2008 NU EVE en Paris. Directo INMINENTE
Regresamos a la base, por los Campos Elíseos, rodeando el Arco del Triunfo en ese caos circulatorio que siempre le acompaña, y continuando por la periferique hasta llegar a nuestra puerta de acceso. Pepo nos esperaba con los instrumentos. Cenamos en una acogedora pizzería donde el garçon nos invitó a una copa de vino para empezar y a un trago de whisky para terminar la velada.Sin tiempo para mucho más nos cambiamos de atuendo y nos dirijimos directos al inminente concierto. Había que llegar un rato antes y ya faltaba poco para la hora acordada.
23:30 en punto y NU EVE sale al escenario para dar un breve pero glorioso espectáculo, consiguiendo cautivar al público francés con sus melodías oscuras llenas de metal y savori-faire. Apoteósis final para un jour tres magnifique.
1 comentario:
Buenas! el dia del cementerio coincidimos! no se si os acordareis!
y era yo quien ponia la musica! jejeje un saludo !!
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